diumenge, 11 de setembre de 2011

3ª Cursa de Muntanya Ciutat de Vic



Las lágrimas asoman a mis ojos. Han sido 2 horas 50 minutos de reto, 20km de esfuerzo y 800m de sufrimiento. Lo he conseguido.




Desde el principio Carmelo y Raul van por delante, Jose y yo empezamos juntos. El ritmo de salida es alto, los 5 primeros km (con sus aproximadamente +110m) los hago en unos 30'. Cuando ya hace un rato que he dejado de escuchar el pitido del reloj de Jose detrás mio paso por el primer avituallamiento sin parar. 
A partir del km 5, tras haber superado un sube-baja importante y haber adelantado a Raul, empieza la subida de verdad. La afronto tomándome un gel y en 3km y 30' sumamos unos +260m. Pasado el punto más alto de la primera mitad de carrera y habiendo compartido ratos en la subida con Raul y con otro chico con el que fui hablando un rato, llego al segundo avituallamiento situado al principio del primer tramo largo de bajada donde relleno el bidón.
El cansancio empieza a hacer mella y eso se nota en mis ritmos de los siguientes 5km, que aún siendo el primero de buena bajada (unos -110m) y los 4 siguientes de "llaneo", se mantienen poco por debajo de los 6' hasta llegar al tercer avituallamiento donde recojo algunos frutos secos y empiezo a comerlos mientras, caminando para reponer fuerzas, enfilo la pista que en ligera cuesta ascendente me dejará al pié de LA SUBIDA a la Creu de Gurb. Mientras tomo el segundo gel Raul me alcanza y compartimos zancadas hasta la primera parte de LA SUBIDA donde nos hacemos unas fotos. 


El chico con el que había estado hablando nos adelanta y le doy agua de mi bidón ya que en el avituallamiento se habían quedado sin. Seguimos subiendo y donde la pendiente se hace realmente pronunciada (sobre el 60%) las fuerzas abandonan mis piernas. Quizá hace rato que no estaban pero no me di cuenta.
El resto de LA SUBIDA se convierte en una dura prueba. Raul sigue subiendo a ritmo constante y lo pierdo de vista. Yo solo veo el siguiente escalón. Sufro a cada paso y me paro cada dos. Un par de corredoras me animan al pasar a mi lado mientras yo pienso en abandonar. Si. Pienso en abandonar. Podría justificarlo: es mi primera cursa de montaña, nunca he corrido más de 15km ni con tanto desnivel, hace mucho calor... Escusas no me faltan, y en ese momento veo a Carmelo llegando a la cima. Le llamo y nos saludamos. Eso me ayuda a exprimir de mis piernas las fuerzas que necesito para subir los últimos metros hasta la Creu de Gurb. En la cima le pido a un corredor que me haga una foto y descanso, charlo con los del cuarto avituallamiento y me tomo medio vaso de agua (también van escasos) mientras me mentalizo para la bajada.
Empiezo el descenso sin fuerza, cosa que unida a lo técnico del sendero me obliga a concentrarme en cada paso para evitar resbalones y torceduras. Cuando parece que el terreno permite subir el ritmo sin demasiado riesgo de caída o lesión (extremo nada desdeñable teniendo en cuenta las pocas fuerzas de las que dispongo) aprieto el paso lo poco que puedo. Más bien lo poco que creo poder porque al momento un intenso dolor aparece en mi gemelo derecho a la vez que el músculo se contrae al máximo haciéndome dar un traspiés. La primera rampa de mi vida. No está mal, pienso. Duele pero eso querrá decir que lo estoy dando todo, y a eso he venido. Cuando pasa la primera rampa intento mantener el ritmo pero la segunda en el gemelo derecho y un cosquilleo premonitorio en el izquierdo me indican que ha llegado el momento de andar.
Quedan 4km para la meta, con un rápido cálculo veo que llegaré bastante más tarde de lo previsto, por eso llamo a mi mujer para avisar que estoy roto y que voy con retraso. Hablar con ella me infunde nuevas fuerzas y me permite correr hasta el quinto avituallamiento donde paro, bebo agua y relleno el bidón (aquí se llega fácilmente en coche y al parecer no han tenido problemas de suministro).
Los últimos kms los hago medio caminando medio corriendo y a unos 200m de la meta, cuando creo que ya solo puedo andar o arrastrarme, me alcanza una corredora que me anima a unirme a ella en estos últimos metros y me espera hasta que consigo arrancar. Al llegar a la zona de meta, a falta de unos 50m, me despido de ella para acercarme a mi mujer y demás familia. Una gran sorpresa y alegría me invaden cuando mis sobrinas pasan por debajo de las cintas que delimitan el recorrido para acompañarme en la llegada a meta entre rampas y emociones, donde me espera mi mujer.
Las lágrimas asoman a mis ojos. Han sido 2 horas 50 minutos de reto, 20km de esfuerzo y 800m de sufrimiento. Lo he conseguido.